¿Por qué Quídam?

Cuando fundamos el primer Quídam, en 1990, queríamos un nombre que representara nuestra visión de que cualquier persona puede beneficiarse de ser más abierto, autodeterminado y conciente. Una de las ascepciones de la palabra es:

QUÍDAM. (Del lat. quidam, uno, alguno.) m. fam. Sujeto designado sin determinación.

Una persona. Cualquiera. Esa persona que aún no conocemos y que se convierte en cliente, en colaborador, en cómplice de la transformación. A ellos se dirige Quídam. Y a las personas anónimas que laboran dentro de una organización y en ocasiones se consideran solamente sujetos, sin darles importancia. Es uno. Alguno. Puedes ser tú y la gente con la que trabajas día con día.

Queremos distinguir a esa persona de la otra ascepción de la palabra: una persona cualquiera, despreciable, que no se considera lo suficiente para llamarla por su nombre. En Quídam creemos que cada persona, cualquiera que sea, es importante y merece un lugar significativo en nuestro pensamiento, nuestras acciones, nuestra consideración de lo que es la cultura de trabajo y el desarrollo del potencial humano.

 


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